No somos máquinas, no somos robots, somos humanos. Y no trabajamos solos. En una crisis tenemos que interactuar diferentes personas, con experiencias diferentes, distintos estilos comunicativos, diversas formas de analizar y resolver problemas, incluso diferentes posiciones jerárquicas. En nuestras acciones y decisiones influyen cuestiones como el estrés, el cansancio, la falta de sueño, el estado de ánimo, la percepción de la propia seguridad y competencia, la relación que tenemos con cada uno de nuestros colegas, y otros muchos condicionantes que podríamos continuar enumerando.   Todo esto es lo que llamamos el factor humano.


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